Camilo es uruguayo, de Cololó, un barrio de apenas 150 personas cerca de Libertad. Una amiga (Nadia Valverde, su gran madrina del samba) le mostró el samba y nunca más se fue de ese mundo: 19 años de carnaval, escuelas en Uruguay y Brasil, hasta que en 2015 llegó a Río persiguiendo un sueño que parecía imposible.
Un casting, un director que vio su pasión, y al año siguiente ya estaba desfilando en el Sambódromo. Fue passista oficial de la escola de samba Vila Isabel durante cuatro carnavales seguidos — desfilando con los locales, no como turista. Después nunca salió del Carnaval: siguió desfilando en distintas escuelas y estudiando el samba carioca de adentro, año tras año. Porque, como él dice, «el mayor peligro del Carnaval es que, una vez que entrás, ya no podés salir». Hoy vive en Río hace 10 años, en la favela, para entender la ciudad como la vive de verdad el carioca.
"No te llevo a ver el Carnaval. Te meto adentro."
Para Camilo, el samba es territorio de ancestralidad, conquista y resistencia del pueblo negro. Por eso lo vive y lo comparte con respeto, no como folklore para turistas.
Yo cumplí mi sueño de desfilar en el Sambódromo. Ahora lo más lindo es ayudarte a cumplir el tuyo — y vivirlo juntos, en grupo. Camilo en Río no es un guía estrella: es una comunidad.
Camilo en Río


